viernes, septiembre 23, 2005

Gala dieciochera


Fue una noche agotadora que comenzó varias semanas antes.
Yo, como buen día miércoles, anduve al filo de la hora y, luego de pelear con un colectivero, llegué en taxi, justo a la hora. Pero al final, como supuse, esto no sirvió de nada porque la actividad se retrasó.
Himno nacional, discurso de la directora, cantos varios y, por fin, los niños a la cancha. Primero fueron bailes nortinos, luego vinieron las cuecas y tonadas de la zona central para, después de una larga espera, llegar a los bailes chilotes donde mi hija Gabriela, era una de las protagonistas.
Los papás partimos como locos, cámara en mano, a buscar las mejores tomas de nuestros retoños, sin que de verdad nos importara mucho el baile, los trajes o las largas horas de preparación. Nuestro único objetivo era buscar una buena posición para dejar grabado un recuerdo de este momento.
Después vinieron los bailes pascuenses, mapuches, y la verdad ya ni se que más. Todos estabamos cansados y con ganas de irnos. Nuestra misión ya había sido cumplida.
Otra Gala más del colegio. Otro motivo de orgullo para los profes. Muchos días de preparación. para qué??? Para un par de minutos, muchas fotos y videos. Valdrá la pena??? o yo seré el fome??

miércoles, septiembre 07, 2005

Mi primera prueba ...

Hoy llevé a mi hija a dar su prueba de ingreso a 1º básico. Fue una experiencia bastante intensa, no sólo porque me parece increible que se someta a un niño a este tipo de exigencias, sino principalmente por lo que me pasó a mí al dejar a mi hija frente a niños, profes y una sala desconocidos pare ella (y para mí).
Y a pesar de que intenté hacer que la situación fuera lo más normal posible, al llegar al Colegio se notaron los consejos maternales que acompañaron su preparación de las materias. Gabriela, recitó de corrido, como una verdadera grabación, su nombre completo. Ahí me di cuenta que, al parecer, habiamos exajerado un poco la nota.
Al llegar a la sala, la fui a dejar a un banco en la última corrida, en el que acababa de llegar otra niña. Me despedí y, antes de irme, la miré por el vidrio de la puerta. La vi tan frágil, tan pequeña, como sin entender mucho de que se trataba esta sala si ella va todos los días a otra. Sus ojos miraban fijamente a las tías que, con algunos cantos, intentaban ganarse la confianza de los peques.
En su rostro me pude ver yo mismo todas las veces que me toca enfrentar cosas nuevas o que estoy ante situaciones desconocidas. Descubrí en su mirada toda la conexión que se puede tener con los hijos y como ellos nos hacen ver lo más profundo de uno. Quise no estar ahí. Tuve ganas de entrar en la sala, e irme con ella al parque a jugar todo el día. Pero también recordé todo lo maravillosos que fue enfrentarme a lo nuevo y descubrir la magia y el encanto de los caminos por recorrer. Con el corazón un poco apretado, me resigné a darle la posibilidad de difrutar de lo desconocido.
Luego de más de 2 horas volví por mi hijita a ver como había salido todo. Eramos varios los papás y mamás que nos agolpamos tras la puerta esperando a nuetros crios. Esperé pacientemente mi turno, hasta que pude tomar la mano de mi hija. De pasillo pude oir como los papás preguntaban a sus hijos ¿como te fue?, ¿qué te preguntaron?, como si se tratara de la PSU o el exámen para licencia de conducir. Ante tales comentarios, preferí preguntarle si se había entretenido y que tal era el resto de los niños. Luego, la dejé que jugara en unas barras, junto a otros niños, antes de volver a casa.
Su cara era otra, encantada porque habian salido al patio a jugar a la pelota. Me contó que los niños eran simpáticos y las tías entretenidas. Dijo que había sido como un día de escuela y que había hecho unas sumas y restas con unos bastones, tal como había aprendido en casa. Respiré profundo, me alegré con ella y contuve alguna lágrima de emoción por haber vivido un momento importante de su niñez (y mio), aunque ella no logre entenderlo del todo.
Ahora hay que volver a la tarde para más pruebas y luego esperar los resultados. Finalmente no sé si esto es peor para los niños o para los papás. Creo que para nosotros. Ya veremos que pasa, esto es sólo el comienzo.

viernes, septiembre 02, 2005

Mis hijas

Estas son mis hijas Fernanda, las más pequeña, y Gabriela, la mayor.
Son un par de diablillas que cada día aparecen con algo nuevo. Son fieles seguidoras de Los Jaivas, y su tema preferido es "Mambo de Machaguay". Ahora están disfrutando con la música de Ketama, y ya tararean "Verde que te quiero verde ..." o "Pokito a poko y tomaló ...".
En vacaciones, les encanta ir a acampar y descubrir en cada rincón algo nuevo.
Ambas son un poquito flojitas para levantarse, pero, sin duda, Gabriela, lleva la delantera.
Fernanda ha comenzado a ir al Jardín, y está encantada. Gabriela, entra a 1º el próximo año, y pronto debe enfrentar las primeras pruebas de selección (k lata!!).
Quien se iba a imaginar que, finalmente, el mundo mejor que soñamos en nuestra juventud no sería otra cosa que poner lo mejor que tenemos para que nuestras hijas pudieran seguir soñando ...